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Runes of Magic : The Elven Prophecy V
Casi todo lo que hemos indicado en las páginas anteriores es perfectamente aplicable a todo el título, pero la llegada del Capítulo II ha traído consigo ciertas modificaciones. Si alguno probó este juego antes de la actualización, que preste atención a lo que sigue... puede que vuelva a descargar el cliente. Vamos a pasar de la entrada de los elfos como raza y de las dos nuevas profesiones, que hemos explicado anteriormente, para centrarnos en otros aspectos. Por un lado encontramos la inclusión de nuevas zonas de juego, donde los jugadores más experimentados encontrarán nuevos retos que ayuden al siempre deseado aumento de nivel. La Costa de los Lamentos y la Isla de los Elfos son algunos de los lugares que podremos visitar gracias a esta segunda entrega, y aunque el desarrollo es muy similar al del resto de zonas, los entornos y adversarios han cambiado respecto a lo que podamos haber visto con anterioridad.

Con la entrada de este nuevo Capítulo se abren las puertas al combate con las mascotas que vayamos adquiriendo, y se promete una actualización que nos permitirá luchar a lomos de nuestra montura. La eliminación de las restricciones de nivel, que antes se imponían al 55 debido a la imposibilidad de acceder a mayores retos, es otra de las novedades incluidas en la actualización. Los que accedan al título sin haber pasado por la primera fase notarán que se encuentran ante un juego que aún contiene algunas faltas para que destaque plenamente en el género, pero los que hayan probado el Capítulo I verán algunas de sus peticiones cumplidas. Si comparamos Runes of Magic con algunos de los MMO de pago, puede que no nos encontremos con todas las posibilidades que hay en estos. Sin embargo, sus desarrolladores se afanan en incluirlas mediante actualizaciones regulares.

A nivel técnico nos encontramos con un MMORPG de buena calidad, aunque sin excepcionales alardes. En el apartado gráfico donde podemos encontrar más similitudes con el aspecto de World of Warcraft, y si bien los modelos y animaciones son más que correctos, podemos encontrarnos con uno de los verdaderos martirios entre los desarrolladores 3D. La mala resolución de algunas colisiones puede dar lugar a jugadores superpuestos con otros, o con elementos del escenario, hecho que se ve aumentado debido a las diferencias de velocidad entre las redes de los jugadores. Sin embargo, para ser un hecho de difícil solución, tampoco se encuentra con la frecuencia que sería de esperar en un título gratuito, por lo que si no somos demasiado exigentes podremos pasar sin problemas ante este incidente. Un apartado gráfico correcto, que podría mejorarse con tiempo y más recursos.

La cantidad de elementos diferentes es bastante alta, y las opciones de personalización básicas, sin decidir pagar con diamantes, son suficientes para la mayoría de los jugadores. Las animaciones dependen de la habilidad utilizada, y nos permiten distinguir que se está usando en cada momento. Pueden parecer un poco limitadas según se avanza, aunque las más comunes tienen al menos un par de variaciones. Los efectos debidos al uso de poderes también son muy característicos. El juego no utiliza transiciones, excepto para la entrada en mazmorras o cuando nos teletransportamos, lo que permite conseguir una mecánica fluida y bastante continua. A nivel de funcionamiento, no podemos tener muchas quejas de motor gráfico, aunque una buena actualización de las texturas en un futuro darían un juego mucho más espectacular en este aspecto.

El sonido es otro de los elementos que pueden enredarse cuando uno trabajo con juegos online. La sincronización de los ruidos procedentes de cada interacción de los jugadores con el medio puede verse retrasado en los equipos de otros usuarios. En este sentido nos encontramos con que el apartado sonoro de Runes of Magic es verdaderamente agradable. La banda sonora no se torna demasiado repetitiva, aunque si uno termina echando demasiadas horas en Taborea puede que acabe suplicando por un poco más de variedad. Los personajes no tienen voces, por supuesto, pero tampoco emiten algún tipo de sonido que nos indique que alguien se dirige a nosotros. Esto sería muy útil, porque podemos perdernos conversaciones sin estamos más atentos a lo que pasa delante de nuestras narices que a al bocadillo que salga del alter ego de los demás usuarios o a las ventanas de conversación que se encuentran disponibles en la interfaz.
(en desarrollo)
José Álvaro Sañudo Díaz